viernes, 30 de abril de 2010

Lo Interno y lo Externo

Bismillah...

No hay nada más cercano a ti que tú mismo. Si no te conoces a ti mismo, ¿cómo conocerás a los demás? Podrás decir: “Me conozco,” pero estarás equivocado… Lo único que conoces de tu ser es tu apariencia externa. Lo único que conoces de tu interior (Batin, tu inconsciente) es que cuando tienes hambre, comes; cuando estás enojado, peleas y cuando estás consumido por la pasión haces el amor. En este sentido eres igual a cualquier animal. Debes buscar la realidad en tu interior… ¿Qué eres?
Si quieres conocerte debieras saber que estás formado por dos partes: una es tu apariencia externa (Zahir) que puedes ver con tus ojos. La otra son tus fuerzas internas (Batin). Esta es la parte que no puedes ver, pero que puedes conocer mediante tu discernimiento. La realidad de tu existencia está en tu interioridad –o naturaleza intrínseca—(Batin, inconsciente). Todo opera como un sirviente de tu corazón interior.

Ilusion


Bismillah...

Día a día estamos obligados a luchar por vivir esclarecidos, para alejarnos de la ilusion y vivir acorde a nuestra Realidad.
El sufi es “el hijo del instante”. La lucha tiene que ser desde la fortaleza y la serenidad, siempre orientada al encuentro consigo mismo, y en la que va descifrando los signos de la creación, gozando de toda ventura.
El sufi es aquel que, habiendo abandonado sus falsas señas de identidad, se asemeja a una hormiga negra, sobre una piedra negra, en una noche negra; tan sólo le reconocen los que pueden ver desde la intuición del corazón.
“Despierta del sueño de la ignorancia”, porque la ignorancia es una tela de araña de la mente y hace enfermar al cuerpo y al corazón.
La medicina psicosomática hace hincapié en que muchas enfermedades físicas son causa de conflictos psicoemocionales: “Toda enfermedad es, en última instancia, velamiento del espíritu”.
“El hombre está dormido y cuando muere despierta”. Despertemos del sueño de la ignorancia, del sueño de la ilusión, de la irrealidad (waham en árabe, maya en sánscrito), antes de la muerte física, y gocemos de las maravillas que la Vida nos brida en cada instante.

domingo, 25 de abril de 2010

Derviche


El sendero del derviche

Kabir Helminski al- Mevlevi


El derviche es un aprendiz, alguien que está aprendiendo la profesión que le dará la vida eterna. Esta profesión aún se imparte en ciertas "escuelas de enseñanzas elevadas." Mientras existen muchas habilidades que pueden ser aprendidas por uno mismo o de manera autónoma, las habilidades del derviche se aprenden al estar relacionado con un sheij, o un guía, y dentro de una familia espiritual o círculo sufi. Siempre habrá mucho que aprender por uno mismo, mediante los propios esfuerzos y a través del propio entendimiento. La responsabilidad final, sin duda, recae en nosotros mismos y en verdad no existe un intermediario entre nosotros y nuestro Dios. Y sin embargo, uno no puede convertirse en derviche aisladamente, así como tampoco puede alguien convertirse en amante a solas.

Algunas personas podrán dedicar toda su vida a convertirse en músicos exitosos o atletas profesionales Al hacerlo, tendrán que organizar la totalidad de sus vidas alrededor de este anhelo principal. El derviche es aquel que ha convertido la Verdad en su más preciado anhelo y está dispuesto a someter sus demás deseos y metas ante este anhelo. Es posible convertir el sufismo en un pasatiempo, en un interés más entre otros, pero eso no nos convierte en derviches. Está bien leer ampliamente y familiarizarse con una variedad de tradiciones, pero ser un sufi es mucho más que tener cierta preferencia por la lectura sufi o por la música sufi.


El precio que se requiere para ser un derviche es nuestra vida; un compromiso total de las energías de nuestra vida. Afortunadamente, en nuestra tradición esto no implica el abandono de una forma de vida socialmente útil y productiva, ni el renunciar al matrimonio y a una familia; pero sí requiere que todo aquello en lo que estemos involucrados sea observado y manejado desde la perspectiva de nuestra intención espiritual esencial. Algunos estilos de vida pueden ser inconsistentes con nuestra intención, ciertas formas de subsistencia pueden ser inapropiadas, a la luz de los requerimientos más específicos de recordar a Dios con cada respiración. Acaso descubramos que no se nos pide sacrificar todo, que el Sendero no contradice nuestra humanidad esencial. Podemos descubrir que Dios es el Amigo, un Amigo paciente, generoso y compasivo, pero gradualmente aprendemos que nosotros no debemos retener nada.


Para convertirnos en derviches, nos comprometemos con un sheij y con un linaje. Este llega, mano sobre mano, hasta Al-lah. Nuestra promesa, nuestra obediencia y nuestro compromiso son con Al-lah, y el sheij es un enlace. ¿Por qué habría de ser necesario un intermediario? Esta es una muy buena pregunta. En realidad, no hay intermediario si el sheij es un verdadero sheij, y si nuestro anhelo es sincero. El sheij en realidad, es la evidencia de la misericordia y de la generosidad de Dios, que hace la gracia más tangible, más inmediata. El sheij no busca poder o privilegios para sí mismo –o sí misma—, sino que es el sirviente del anhelo del corazón del derviche. También puede ser quien desafíe el egoísmo del derviche, llamándolo a sobrepasar su timidez, sus miedos, su cómoda complacencia. Puede que el sheij sea quien diga: "Entra a este fuego, no te quemará."


Ningún sheij es perfecto, y es justamente en su función como sheij que puede algunas veces desaparecer y convertirse en un simple medio y transmisor de la gracia y sabiduría divinas. Es el derviche quien ayuda a crear al sheij, y ambos se encuentran en un proceso de aprendizaje dentro de esta relación. Se debe recordar que antes de convertirse en sheij, él debió primero ser derviche, y nunca se deja de ser derviche.

sábado, 24 de abril de 2010

Prueba


A veces uno pide ayuda, pero el silencio es preferible, mas beneficioso.
La única razón por la cual El pone en ti pruebas de diverso tipo es para hacerte volver a El.

Allah nos prueba, con el hambre, con la pobreza, con nuestros miedos. Nos observa si de Su puerta en un momento de temor nos vamos a golpear la Puerta de otros.
Recordemos al Profeta Abraham (as) Se le había ordenado matar a su hijo en señal de Fe y estaba dispuesto a hacerlo. En contra de toda su familia. Pero Allah hizo que a ultimo momento el cuchillo no corte.

Este camino no puede ser recorrido en compañía de los bajos instintos, de los deseos, de las pasiones, y de la necesidad de aceptación y de favorables impresiones de las demás criaturas. Solo permanecen quienes ven al Benefactor y no el beneficio,

viernes, 16 de abril de 2010

Servirnos



















El servicio a Allah, comienza oponiéndonos a nuestro EGO (self), pasiones, emociones, apetitos, voluntad, ideas, hábitos de vida. Esto es Servir a Dios.
Todo esto nos lleva a No Servir a Dios.
Nos lleva a servirnos a nosotros mismos.

A ocuparnos de nuestro propio bienestar,
Y para eso nos relacionamos y dependemos de las demás Criaturas.
Nos relacionamos de la misma manera con todas ellas?
Seguramente que no.
Con el poderoso de una forma, con el débil de otra.
Con quien necesito de una manera, con quien no me es necesario de otra.
Con quien tengo simpatía de una manera y con quien no comparto muchas cosas , de otra.
Con los hombres de una manera, con las mujeres de otra?

Cómo hacerlo adecuadamente?
Dicen los que saben,
Que deberíamos acercarnos a Allah como si no hubiera criaturas entre El y uno.
Y relacionarnos con las criaturas como si no hubiera EGO (nafs) entre nosotros.
En nuestro estado actual,
La ignorancia es conocimiento. Tu distancia crees que es cercanía.


martes, 13 de abril de 2010

Paciencia

Bismillah...

La paciencia (sabr) es una medicina amarga cuyos frutos son dulces.

"Sabr" es ser paciente con la paciencia.

La primera paciencia que hay que aprender es la paciencia con los demás. Es la más difícil y si se consigue, es un gran logro y una gran victoria. Contiene la semilla de la indulgencia con los demás y en consecuencia, la noble cualidad que es la compasión ante la debilidad de los seres humanos.

La segunda paciencia es la paciencia con uno mismo.
Si uno es rígido con el yo, éste se marchita. Al yo no le gusta que se le trate con dureza, no digamos ya el que se le cambie. El faqir ordinario modificará las acciones equivocadas al primer intento. El "inteligente" que argumenta e intelectualiza, puede repetir la acción equivocada varias veces antes de abandonarla. El faqir tiene que porfiar una y otra vez contra el yo. Si es paciente, verá la forma de ganar la batalla contra sí mismo con astucia. Quien puede hacer ésto, ha encontrado una vía rápida y una victoria segura.

La tercera paciencia es la paciencia con el Decreto de Allah. A ésto es a lo que hace referencia Imam Yunayd. Esto es hacerse con el auténtico núcleo de la doctrina de tawhid. No se refiere tan sólo a la adversidad y al dolor, algo que puede resultar posible o incluso fácil. Lo difícil y apremiante es la paciencia en el terreno de los acontecimientos. "Allah quiere algo y tú quieres algo. Lo que tú quieres no es lo que Allah quiere, pero has de saber que lo que Allah quiere ocurrirá con toda seguridad". La paciencia en su plenitud es querer lo que Allah quiere en cada momento.

Alcanza Leer?

Bismillah...


El conocimiento sin contemplación causa un sufrimiento similar que el alimento no digerido.
Leer podría entenderse simplemente como pasar las páginas, pero la reflexión y la meditación requieren que el lector aplique sus poderes de aprehensión.
Leer es la habilidad práctica de conocer los valores simbólicos de las letras, mientras que la verdadera comprensión exige el conocimiento de aquello a lo que estos símbolos se refieren.
Conocer es comprender el conocimiento,
Conocer es comprenderse a sí mismo,
Ya que no te comprendes a ti mismo,
¿De qué te sirve leer?
Sheikh Muzzafer Ozak (ra)